
Su sonrisa no expresaba nada, era mas bien una mueca uniforme, con la que trataba de decirle a los demás que todo marchaba bien. -Ahí la llevamos- contestaba cada vez que le preguntaban si ya se había preparado para el examen. -Le hubiera echado ganas- se decía a cada rato.
Por la mañana tomaba sus jeans, la primera camiseta que tuviera a la mano, tomaba dinero de su buro y se dirigía a la escuela. -Ya estudiaste?- Le preguntaba a los que compartían su situación, esperando una respuesta negativa para sentirse un poco mejor, pues no estaba listo aun. -El futuro depende de este examen, mis padres no saben aun, y si repruebo? Y si me sacan de la escuela? Sí ni siquiera voy a ocuparlo en mi trabajo...- frases que compartía con pocos que eran de su confianza. Con el único fin de sentirse mejor.
Llegando a casa leía los apuntes con los que contaba, trataba de resolver los ejercicios, comparaba exámenes viejos para “darse una idea” decía. Y cada día que pasaba era lo mismo, y cada día que pasaba era un día menos de espera para el examen, cada día que pasaba lo acercaba mas a su cita con el “destino”. Y llego el día, y se sentó en uno de los escritorios largos que había en la sala, tomo el lápiz del numero dos que había pedido prestado a su hermano unas horas antes, preparo el software que se necesitaba. -Tienen 2 horas- dijo el maestro aplicador, mientras repartía las hojas con los problemas a resolver, mismo maestro que impartió el curso, profesor que tomo la decisión final de reprobar o aprobar. El profesor termino de repartir las hojas, camino hacia el escritorio con vista al frente al grupo, y el con las manos sudorosas tomo el lápiz y giro la cabeza para ver a su compañero de a lado llevarse las manos a la cabeza externando su frustración. Respiro profundamente y comenzó a leer los problemas, -ya valió madres-, decía entre dientes, -esta de la chingada-, repetía en su cabeza. Se quito las gafas, las puso sobre el escritorio, llevo sus manos a la cara, y volteo la mirada hacia sus compañeros, que pasaban por lo mismo, unos ya trabajaban otros de plano se recostaban en el escritorio, como diciendo, pa que lo intento si no entiendo nada, resignados. Se preguntaba que pasaba por sus mentes, -por que el maestro esta tan tranquilo-, pensaba -claro el no depende de este examen, bien o mal ya tiene una vida construida y nosotros que?- sonaba en su cabeza -háganme el favor de revisar el ejercicio tres hay un pequeño error no es 234 es 334- dijo el maestro interrumpiendo su pensamiento.
Dos horas y un examen a medio contestar se volvió a escuchar la voz del profesor -por favor ya entreguen sus exámenes-, y así paso su examen junto con los demás. -Profe cuando es el titulo?... califique con consideración profe...- se escuchaba en la sala, -yo no los repruebo, se reprueban ustedes- decía el maestro con una sonrisa en el rostro, mientras en los alumnos había ojos llorosos, resentimiento, tristeza y frustración. Se decía que no pasaba a nadie, que si te ibas a extra te ibas de la escuela, valía la pena intentarlo entonces?, -ya me vi en titulo dos- se escucho de uno de sus compañeros. -Hay que seguir estudiando- le decía a uno de ellos -si podemos- a lo que respondió -ja con ese maestro nada mas de milagro- , y camino hacia una banca afuera de los salones y se sentó a esperar el dictamen. Con la misma mueca en la cara, esa que hacia pensar a los demás que todo estaba bien, si esa que trataba parecer una sonrisa.
Realidad o ficción?
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